Para quien no lo haya hecho nunca no tengo explicación, solo deciros que dejarte llevar por la imponente energía de la naturaleza que supone una ola y al tiempo sentir la completa comunión de tu cuerpo y tu alma, la sincronización de movimientos entre hombre y naturaleza y el simple (si, simple) pero apabullante y enorma estado de goce que te embarga cuando estas justo ahí componen una sobredosis sensitiva que conlleva un sindrome de abstinencia de dificil negociación. Hace dos meses que no me meto en el agua y no cojo una ola y ya no puedo mas, necesito mi momento, quiero deslizarme entre paredes de azul turquesa y rizos blancos de espuma celestial, espero que alguien me entienda, la belleza cuando es absoluta siempre nos supera y eso es precisamente lo que creo que nos provoca el surf, en cuanto entre un temporal no voy a conocer a nadie, me meto hasta que engorde como un garbanzo.